martes, 10 de julio de 2012

17.01 EL PEINADO





En los años ‘80 empezó, sobre todo en nuestro país, donde se gozaba de una recién estrenada democracia, el mundo tal y como lo conocemos hoy en día. Las dos últimas décadas del S. XX supusieron una introducción perfecta a la dinámica del siguiente milenio, y, en palabras de Raffel Pagés’, la obsesión estética se compagina con la victoria femenina sobre las grandes batallas sociales, políticas y personales’.
Las mujeres quieren demostrar más que nunca que su profesionalidad no está reñida en ningún caso con su belleza y los cuidados que esta necesita. A su vez, el hombre no querrá ser menos, y empieza también a preocuparse cada vez más por su físico, a utilizar productos cosméticos, a seguir las tendencias de la moda y a no avergonzarse de dedicarse a los cuidados personales.
A partir de este momento, en peluquería se empiezan a crear ‘tendencias’, es decir que los estilistas ‘proponen’ determinadas pautas de moda, pero sin ‘imponerlas’. Las tendencias forman corrientes a seguir que permiten que cada cual adapte a su gusto las propuestas de cada temporada. Color, textura, medida del cabello...
quedan al gusto del consumidor. Así en los ochenta se llevaban los cabellos ondulados ligeramente, y en los noventa triunfaron los desfilados, los escalados y finalmente las extensiones, pero cada cual dio a estas ideas su toque personal.


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